Pensar que debemos enfrentarnos a nuestros propios miedos, superando barreras, asumiendo que la vida es una constante en la que primero se nos toma la lección y luego se nos explica la clase. En algún punto de la historia todos los seres humanos somos iguales y necesitamos simplemente confiar para continuar viviendo.
Hablemos de la confianza en nosotros mismos ¿Cuándo la perdemos? Y sobre todo ¿Porqué la perdemos?. Los seres humanos somos por naturaleza inestables y desde el comienzo de nuestra existencia hemos tenido la necesidad de aferrarnos a algo o a alguien para construir y lograr expectativas. Mientras esto sucede, dentro del mismo plan se van desarrollando una serie de conflictos de todo tipo, los mismos que pondrán a prueba las capacidades de sobrevivencia. El problema radica en la asimilación de la realidad que nos toca experimentar, ya que muchas veces esa inestabilidad de la que hablamos al inicio de este párrafo, nos confunde y hace que sintamos inseguridad, la que sin lugar a duda origina el colapso de la confianza en nosotros mismos.
Cada problema que tenemos, cada “bajoneada” en la vida de un ser humano abre una brecha entre lo que somos y lo que seremos, porque obviamente la forma de enfrentarnos al presente no siempre será la misma ni la más acertada. Esta situación no está condicionada por circunstancias especiales, es decir, no importa quienes seamos de manera general, ni en lo que creamos, simplemente somos seres humanos y eso es suficiente para que en algún momento sintamos que el mundo nos traiciona y que la vida ha perdido sentido, porque a pesar de todo el esfuerzo que hagamos, siempre hay un factor que nos hace ver como incapaces. Incapaces para reaccionar correctamente y en el momento adecuado.
Lo importante aquí no es evitar llegar al estado de desconfianza, es mas, me atrevo a decir que es necesario, porque solo cuando nos ponen al limite nos orillan a reaccionar, y eso es lo importante, reaccionar. Si no aprendemos a creer en nosotros jamás lograremos una decisión que genere cambio ¿bueno o malo?, no lo sé. Sería como vivir en una ruleta rusa, jugando por la suerte, pero sobre todo convencidos de que no importa cuantas veces golpeemos el suelo con la cara, hasta podríamos llevar la cuenta si quisiéramos hacerlo mas divertido, lo importante aquí es reconocer cada caída como una nueva oportunidad para editar nuestras acciones. Tenemos que aprender a reír un poco más, llorar un poco menos y cual religión a convertirnos a la terquedad, solo así jamás nos resignaremos con la realidad, si es que en ella no estamos logrando ser felices…….